Es modelo y actriz de cine, tiene 30 años, un nombre casi impronunciable, jamás ha besado a nadie en pantalla y nunca ha salido muy ligera de ropas. Y aún así la desean unos 500 millones de hombres, si sólo se cuentan a sus compatriotas indios que la veneran como a una diosa. Aishwarya Rai es una especie de diosa moderna. Venerada, admirada y deseada por sus seguidores.
Es que Aishwarya Rai -que se pronuncia como “hay varias” dicho con la boca llena, según el diario español “El Mundo”- tiene encantos de sobra. Tantos que fue Miss Mundo en 1994, y que hace un tiempo la revista norteamericana “Hello!” la ungió como la mujer más bella del planeta, por encima de beldades como Nicole Kidman o Catherine Zeta Jones.
Rai tiene ojos color verde intenso y la piel aceitunada propia de sus latitudes. Su belleza es tal que para algunos su fama ya huele a poder. De hecho, hace unos meses la revista “Time” le dedicó su portada y la consideró una de las personas más influyentes en el mundo, lo que no es extraño si se piensa en la legión de seguidores que tiene sólo en Oriente.
Y esta estrella de Bollywood -como se llama a la industria cinematográfica de la India- amenaza con traer sus encantos hasta Occidente. Además de una comedia musical que está por comenzar a filmar, tiene en carpeta “Chaos”, una película en la que compartirá los créditos con la consagrada Meryl Streep.
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